Comunicación Profesional Estratégica

Elegir de manera deliberada y consciente un estilo de comunicación profesional centrado en nuestros objetivos y adaptado a cada persona y situación

Gestión Saludable de la Hostilidad

Aplicar un Modelo de Gestión Saludable en la relación profesional que proteja nuestra salud física y emocional frente a situaciones hostiles

Prevención del Síndrome de Burnout
Abordar situaciones y condiciones de trabajo estresantes que suponen una vivencia negativa de desgaste y fracaso personal y profesional

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“Elegir” el posicionamiento en la Relación Profesional.

“Entre el estímulo y la respuesta, el ser humano
tiene la libertad interior de elegir”
Víctor Frankl
En la práctica cotidiana de la relación con clientes y usuarios de servicios, los profesionales manifiestan sentir a veces la “necesidad/tentación de dar respuestas equivalentes a las provocaciones que recibenNo deja de sorprender como, frente estos estímulos provocadores, abandonamos de manera automática nuestras posiciones de calma y racionalidad para terminar “pagando con la misma moneda” el trato recibido o, encajando con resignación y frustración la imposibilidad de hacerlo.
 Comentarios como: “con los pacientes es muy sencillo: a quien me trata bien yo lo trato bien y a quien se pone borde o desagradable le devuelvo la moneda”, pueden parecer a todas luces lógicos y hasta justificables, tienen como punto de partida un estilo de relación que los expertos en relaciones humanas denominan como “estilo reactivo” o “modelo reactivo” que traslada el modelo de relación simétrica, propio de las relaciones personales como la amistad o la pareja, al ámbito profesional.
 Desde el punto de vista de este “posicionamiento reactivo”, las respuestas que damos están íntimamente ligadas a los estímulos que recibimos, de manera que nos resultaría imposible generar otra respuesta diferente ante dicho estímulo con independencia del número de veces que éste se repitiera.
Evidentemente, a pesar de que en la gran mayoría de los casos los profesionales tratan de no entrar en disputa con los clientes y usuarios, la sola idea de tener que “aguantar” exigencias, insultos, malos modos… termina dañando en muchas ocasiones la propia salud y bienestar emocional de los profesionales que eligen este modo de relacionarse. ¡A nadie le gusta tener que tragarse un sapo!…
Por supuesto, aquellas ocasiones en las que el profesional “elige responder” a las provocaciones o insultos…y se sitúa al mismo nivel de reactividad que el usuario/ paciente/…pueden tener consecuencias imprevisibles que con seguridad no serán en ningún caso positivas para él…
Movernos en el terreno de la reactividad nos lleva a una pérdida total de autonomía emocional en aquellas decisiones que afectan al desempeño de nuestra tarea profesional. En estas situaciones nos encontramos condicionados por multitud de factores de lo más diverso.
La mayoría de las veces culpamos a estos factores de nuestra imposibilidad de generar una respuesta distinta a la que damos la repetición de este tipo de respuestas incontroladas (reactivas) y la explicación que de esta situación nos damos mediante el uso de un “lenguaje exculpador”, refuerza la creencia de que estamos determinados a hacer lo que hacemos y por lo tanto, nos lleva a la búsqueda inconsciente de “pruebas” que confirmen dicha creencia.